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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"

Sigmund Freud, creador del psicoanálisis

Comunicación / Noticias

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Inauguración de un Teléfono de la Esperanza en Zúrich

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Bienvenidos al Teléfono de la Esperanza en Zúrich

Hoy me llena de alegría el poder comunicaros que ya somos una realidad. El 15 de octubre de 2005 se inauguró en Zúrich un nuevo Teléfono de la Esperanza que con sede en esta ciudad, funcionará dando servicio a toda Suiza. Desde mi papel de voluntaria en este Teléfono, quiero compartir con todos vosotros lo que en el acto de inauguración sucedió y cómo se celebró después, pero antes quisiera contaros un poco de la historia pasada y presente de este Teléfono, para que lo conozcáis mejor. Y aunque este texto esté escrito principalmente en primera persona de singular, no es por protagonismo sino por comodidad, porque si hay algo que destacar en este grupo de voluntarios es que nadie quiere ser más que nadie, ni hay protagonismo alguno por parte de los integrantes.

Un poco de historia

Permitid que me remonte a algún tiempo atrás, al momento en el que visité por primera vez una reunión sobre el proyecto de abrir un Teléfono de la Esperanza en Zúrich (T.E.Z.H.). Una amiga, y aún compañera del grupo, me habló de que se estaban buscando voluntarios y voluntarias para un proyecto de ayuda y orientación por teléfono para personas en crisis de habla hispana en toda Suiza (aprovecho para recordar que aquí los idiomas oficiales son el alemán, el francés, el italiano y el romance). Pero no me quiero desviar de lo que os estaba contando. Yo no hacía mucho que estaba en la ciudad y me pareció muy interesante el ponerme manos a la obra en un proyecto así. Me pasé por una de las reuniones, creo que era la cuarta que tenía lugar, y me encontré con un grupo reducido de

personas de diversos países, edades, culturas... No recuerdo muy bien de qué se habló, ya hace de aquello tres años, pero había mucho potencial en el proyecto y muchas ganas de trabajar. Así que volví a la semana siguiente. Cada reunión era, como dicen por aquí, un ?brainstorm?, es decir, salían las ideas por todas partes. Desde un principio valoré mucho la diversidad de nuestro grupo porque los integrantes pertenecemos a muy diversos países y culturas, hombres y mujeres de diferentes edades, profesiones, ideologías, etc. Lo que podría parecer un inconveniente, nos ha servido más de enriquecimiento que de otra cosa. La dinámica al principio consistía en usar la mitad de las reuniones para hablar sobre el T.E., teníamos mucho que aprender sobre los fundamentos y funcionamiento del T.E., y la otra mitad de las reuniones la dedicábamos para alguna actividad como diseñar carteles para hacer publicidad y darnos a conocer. Poco a poco el grupo fue creciendo. Aunque fueron muchas las bajas por el camino, el número de voluntarios y voluntarias siempre ha ido en aumento.

Los buenos momentos

Hay un sinfín de momentos que me han hecho especialmente feliz, como cuando llegó la primera voluntaria atraída por uno de los carteles que habíamos pegado por la ciudad, la primera entrevista que nos publicaron en un periódico, la primera vez que estuvimos en la radio hablando del proyecto, cuando nos registramos como organización en Suiza, la primera vez que no cabíamos en la sala de reuniones, la primera vez que vinieron los especialistas de Zaragoza (M. Pilar, M. Ángeles y Carlos), la primera ayuda

económica que conseguimos, el primer socio, la primera fiesta del T.E. ya como proyecto, cuando alquilamos el local de la sede, y una larga lista de momentos bonitos y memorables, siempre compartidos. Pero sin duda, lo más importante ha sido y aún es, el ?día a día?. Es en el que parece que nada especial ocurre pero que es tan valioso. El trabajo del ?día a día? es el que realmente cuenta y con el que se hacen posibles los grandes proyectos.

Quiero destacar la calidad humana de los componentes de este grupo de voluntarios, mis compañeros y compañeras, del primero al último y del último al primero. No ha sido precisamente un camino de rosas para muchos, el abrirse paso en un país extranjero. Las dificultades que suponen una nueva cultura y una nueva lengua, en muchos casos lejos de la familia y los amigos, hace enfrentarse a la vida de una manera diferente, y en ocasiones fortalece a la persona. Y creo que ese es el caso de los que han venido a parar al T.E.Z.H. En un país en donde el ?tiempo es oro? y donde el español no es idioma oficial, no es fácil consolidar un grupo importante de personas que se comprometa a trabajar de forma voluntaria y gratuita para los demás. En este punto, es obligado el mencionar las tres cualidades con las de una compañera describió a nuestro presidente: persistencia, resistencia y perseverancia. Pues yo lo hago extensible también al resto del grupo. Claro que, qué voy a contar yo de mis ?compis? que no sean cosas buenas...

Juntos hemos aprendido a ?autoestimarnos? más, a crecer como personas, a ser empáticos y asertivos, a conocer nuestro PAN y el de los otros, a dar y recibir caricias, a escuchar en vez de oir, a ayudar a ayudarse, a orientar... y cuánto trabajo hay detrás de todo esto. La formación que hemos ido recibiendo nos ha hecho a todos, como mínimo, un poquito mejor. Y la convivencia durante

la formación nos dio la oportunidad de llevar a la práctica lo que habíamos aprendido.

Y los no tan buenos...

Pero también ha habido momentos duros y difíciles, a nivel colectivo y personal. Momentos en los que uno piensa que no puede más o duda en si seguir adelante, o en los que se viene uno abajo porque ves marcharse del grupo a personas valiosas. Problemas a veces nada fáciles de resolver pero que compartidos con los compañeros parecen la mitad de problemas. O como dijo el fundador del T.E. ?cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos?. Y de ellos se aprende a mejorar y se madura.

Primer objetivo cumplido

La recompensa a todo este esfuerzo y trabajo, se vio culminada el 15 de octubre de 2005, día de la inauguración del T.E.Z.H. Fue un acto oficial con varios representantes de embajadas y consulados de España y Latinoamérica en Suiza, como el Embajador de España en Berna, el Cónsul de Perú en Zúrich, la Cónsul de Perú en Ginebra, el Cónsul de Colombia en Zúrich, así como una representante del ayuntamiento de la ciudad de Zúrich, y de otras instituciones y organizaciones afines que trabajan en este país. El corte de cinta se convirtió en algo especial, ya que, aunque el Embajador de España en Berna, Gonzalo de Benito Secades, iba a ser el encargado de dicha tarea, quiso compartirlo con todos los miembros de la mesa presidencial y cada uno cortó un trocito de cinta.

Arropado por voluntarios y socios y otras personas que se unieron al festejo, Ángel Sanz Garro, nuestro presidente y fundador, se dirigió a la audiencia con unas palabras que reflejaban el trabajo hecho y el que está por hacer y agradeció el esfuerzo y colaboración de todos, presentes y no presentes.

Jesús Madrid, presidente de ASITES, acompañado por algunos de los voluntarios del Teléfono de la Esperanza de Zúrich

Uno de los asistentes que más nos honró fue el presidente de A.S.I.T.E.S, Jesús Madrid Soriano, que con su oratoria y sus conocimientos nos produjo un gran impacto y nos dejó buenos cimientos para seguir trabajando. A todo ello siguió una jornada de puertas abiertas en la que se mostraron las instalaciones, es decir, la sede del T.E.Z.H., a todo el que estuvo interesado, donde se pudo degustar de un aperitivo acompañados por música en directo de un dúo de arpa y guitarra.

Y por supuesto, como buenos latinos que somos, rematamos el día con una merecida celebración. Cena, espectáculos y baile y como no, una foto de familia que aquí mostramos.

Empieza un nuevo reto

Estoy feliz y orgullosa y siento lo mismo en los rostros de mis compañeros y compañeras. Pero no bajaremos la guardia, ahora empieza por lo que hemos estado luchando y habrá que seguir al menos como hasta ahora. Con una cifra de unos 150.000 usuarios potenciales, el T.E.Z.H. es el primer T.E. en Europa para inmigrantes de habla hispana y sabemos que nos enfrentamos a todo un reto.

Hasta siempre

No quisiera despedirme sin antes mandar un abrazo en mi nombre y en nombre de todos los integrantes del T.E.Z.H. a todas las personas que de algún modo u otro colaboran con cualquiera de los teléfonos de la esperanza repartidos por el Mapamundi, que al final es uno solo. Aquí en Zúrich tenéis vuestra casa. Gracias a todos los que habéis hecho posible esta apertura y mucha suerte en el futuro. Hasta siempre,

Una voluntaria.

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