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El cura que pasó de la cerámica al mosaico evangelizando

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Foto de El cura que pasó de la cerámica al mosaico evangelizando

Sergio Ferrero nos habla de su exposición cerámica. El 3 de agosto se clausura la Exposición Mosaico del sacerdote Sergio Ferrero, que se ha podido visitar desde el 12 de julio en la Sala de Exposiciones del Palacio Episcopal, en la Plaza del Obispo, en horario de mañana, de 10.00 a 12.00 y de tarde, de 19.00 a 21.00 horas.
 

Este sacerdote lleva viviendo en Casabermeja 30 años, de los que 13 fue su párroco. Se sumergió en el arte del mosaico por pura casualidad. En sus palabras, “se me cayó una placa cerámica y se hizo añicos. Para tranquilizarme comencé a reunir los trocitos y caí en la cuenta de que resultaba un bonito mosaico". Así comenzó una labor en la que lleva varios años y de la que ha resultado un taller y un museo que dirige en Casabermeja.


Sergio Ferrero está jubilado como párroco, pero sigue sirviendo como capellán de la residencia Buen Samaritano, para personas mayores, y de Colichet, para enfermos de sida, ambas en Churriana, además de en otras residencias y en el Teléfono de la Esperanza. Sergio afirma que “ahora me dedico a enfermos, ancianos y a los que sufren, por eso soy tan feliz. Ellos dan muchísimo y es una gozada llevar adelante este trabajo pastoral".


Nos explica su experiencia con el arte en la siguiente entrevista:

 

- ¿Cómo surgió esta exposición?

- Llevo tiempo trabajando el mosaico y siempre me ha dado pena no se considere como arte plástico, sino como un oficio. He derivado a un mosaico muy plástico, que a veces parece óleo o acuarela y que es muy original. Está gustando mucho porque no lo hace nadie, es una cosa nueva y original. Así surgió la idea de hacerla pública para que se vea y también se pueda aprender. En Casabermeja tenemos un taller en el que se puede aprender, y en la exposición hemos puesto un vídeo donde se explica el proceso de fabricación artesanal de estos mosaicos, desde la creación de los colores hasta el final.

 

- ¿Desde cuándo practica usted el arte del mosaico?

- Es curioso. Comencé con la cerámica. En Casabermeja hacíamos unos belenes que se hicieron bastante famosos. De ahí se nos ocurrió cocer las figuras y ver cómo quedaban. Las cocíamos en un tejar y quedaron bastante bien. El Ayuntamiento me encargó unos trofeos y, al sacar las placas del horno, se me cayó una y se hizo añicos. Para tranquilizarme empecé a reunir los trocitos y caí en la cuenta de que quedaba un bonito mosaico. Descubrí el mosaico un poco por casualidad. Y ahora me estoy especializando, creando cosas nuevas, buscando, pues no me conformo con lo conseguido. Siempre se puede investigar con los esmaltes, las temperaturas del horno… jugando con todo ello voy consiguiendo cosas muy nuevas.

 

- ¿Cómo entiende usted el arte?

- Hoy día hay mucha confusión. Dicen los expertos que hoy se llama arte a todo, por lo que es imposible definirlo. Yo me quedo con la definición clásica antigua: “arte es lo que, al verlo, agrada". Eso es lo que yo intento, agradar, que la gente disfrute. La gente está comprando las piezas y acarician los mosaicos, lo disfrutan. En resumen, pretendo dos objetivos: plasmar mi alegría y que la gente disfrute.

 

- ¿Es un medio de evangelización?

- El arte te lleva a Dios. Dios es la máxima belleza y el que es sensible a la belleza está cerca de Dios, lo sepa o no. Todo lo que emociona, y el arte emociona, nos capacita para captar el murmullo de Dios. A Dios no lo podemos definir, es inabarcable, no lo entendemos, pero su música sí. Nos acompaña en la vida. Yo creo que el arte comunica esa música, es belleza que acerca la gente a Dios.

 

- De las obras que ha expuesto, ¿cuáles destacaría?

- Hay una sección de cuadros pequeños que son unos paisajes que evocan el abstracto, aunque tienen rasgos figurativos. Inquietan la imaginación, sugieren, apuntan, hacen que la mente sueñe un poco. Eso es lo que me gusta. Ha tenido mucho impacto también el mural sobre la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel, sobre todo los rostros de las dos primas, que causan sensación.

 

Conclusión

Sergio Ferrero es un cura de pies a cabeza implicado en la pastoral directa. A la vez tiene su vocación artística, que le ha llevado a la exposición cerrada anoche.

 

Felicito a Sergio Ferrero, cura malagueño, y le animo a que siga ofreciendo sus mosaicos continuando su afición por el arte.

 

Tomás de la Torre Lendínez

Fuente: http://infocatolica.com/blog/elolivo.php/1308040800-el-cura-que-paso-de-la-cerami

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