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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

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Entrevista a Miguel Ángel Terrero, presidente del Telefono de la Esperanza de Sevilla

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En estos tiempos difíciles en los que la crisis hace duros estragos entre las familias sevillanas y los casos de depresiones aumentan, se hace necesaria más que nunca una ayuda, que nos tiendan una mano para vislumbrar un rayo de esperanza. Precisamente brindar ayuda al que tiene un problema y necesita desahogarse es lo que vienen haciendo desde el año 1971 una asociación que nació en Sevilla, El Teléfono de la Esperanza. Su misión es ser una entidad de voluntariado pionera en la promoción de la salud emocional y, especialmente, de las personas en situación de crisis individual, familiar o psico-social. Por eso su lema es “Hay un teléfono donde tu voz se escucha siempre… y es más que un teléfono”. En su sede de Nervión (Avda. Cruz del Campo, 24) entrevistamos al presidente, Miguel Ángel Terrero, y a la vicepresidenta, Isabel Esmeralda, que es psicóloga.

 

Sevilla Directo: Buenas tardes, Miguel Ángel e Isabel. Por suerte, el Teléfono de la Esperanza es una entidad con voz y voto en la Junta Municipal del Distrito Nervión.

Miguel Ángel Terrero: Así es. Llevamos dos años representados en el pleno y estamos encantados. La representante que acude al pleno es nuestra coordinadora técnica, Celia Castro. Actualmente la colaboración con el Distrito es estupenda, pero hace 5 ó 6 años apenas había relación con el Ayuntamiento. Poco a poco nos fueron conociendo mejor y ahora es más fluida. De hecho, la asociación organiza cursos y talleres específicos cuando el Distrito les deriva grupos de personas desde Servicios Sociales o Participación Ciudadana.

Isabel Esmeralda: Por ejemplo, hemos hecho talleres de autoestima, de relajación… El Distrito nos propone un taller para ese grupo y nosotros lo organizamos”, explica Isabel Esmeralda, psicóloga y vicepresidenta del Teléfono de la Esperanza. Por ejemplo, hicimos uno de relajación para cuidadores de personas dependientes, para ayudarles a controlar el estrés.

 

Isabel Esmerralda (dhca) y  MIguel Ángel Terrero, junto a la coordinadora técnica Celia Crespo, representante de la asociación en los plenos dela JMD Nervión

Isabel Esmerralda (dcha) y Miguel Ángel Terrero, junto a la coordinadora técnica de la Asociación, Celia Castro, representante de la entidad en los plenos dela JMD Nervión

 

SD: ¿Qué hace exactamente el Teléfono de la Esperanza?

MT: “Somos una especie de observatorio de lo que está pasando en la sociedad. Conocemos lo que pasa a través de lo que las personas nos expresan, y de sus sentimientos. Realizamos una intervención en situaciones de crisis y les echamos una mano, lo que hacemos es ayudarles a remontar una situación difícil. Prestamos ayuda a través del teléfono.

 

SD: ¿Cómo se articula esa ayuda? Contadnos…

MT: Esa ayuda se articula a través de las más de 80 personas voluntarias que hacen posible El Teléfono de la Esperanza. Más de 40 son los voluntarios que cogen el teléfono, por turnos. Es lo que se llama el área de Orientación. El teléfono es la principal puerta por la que entran las personas que acuden a nosotros. Pero si el demandante necesita una atención más especializada, ya viene aquí y le derivamos al departamento correspondiente.

IE: Así es, les damos atención personalizada y específica para el problema que tengan, a través de profesionales. Tenemos psicólogos, bogados y trabajadores sociales. El profesional atiende al demandante durante varias sesiones, normalmente 10 sesiones. Es lo que se llama terapia breve y es un servicio gratuito.

SD: Además de esta atención personalizada ¿Qué otras áreas de trabajo tenéis?

MT: La intervención en crisis a través del teléfono es lo que siempre nos ha caracterizado aunque le damos más importancias a otras áreas, como el área de prevención, con la que pretendemos formar a las personas en salud emocional, por aquello de “más vale prevenir que curar”. Para eso tenemos varias actividades: cursos, talleres, grupos de trabajo…También trabajamos la formación del voluntariado con el programa Agentes de Ayuda, que es como una asignatura obligatoria. También tenemos un área de cooperación al desarrollo, intentamos recabar ayudas para los países que lo necesitan y donde está presente el Teléfono de la Esperanza.

 

SD: ¿Qué tipo de cursos y talleres formativos ofrecéis?

MT: Tenemos los grupos ‘Entre Amigos’ de formación y autoayuda; cursos de asertividad y relaciones humanas, de pensamiento positivo (“piensa bien para sentirte mejor”), y de autonomía afectiva; el programa ‘Educadores Hoy’ para padres y educadores, y el programa de Comunicación Positiva; además de ocho talleres: Mejorando la autoestima, Aprender a vivir, Relajación y control de estrés, Separación afectiva, Aprendiendo a vivir con la enfermedad, La alegría de vivir, o Elaboración del duelo. Tenemos actividades permanentemente.

 

En El Teléfono de la Esperanza más de 40 voluntarios atienden las llamadas

En El Teléfono de la Esperanza más de 40 voluntarios atienden las llamadas

 

IE: Es una oferta muy variada. La verdad es que muchas de las personas que nos llaman o que vienen aquí luego se interesan por los cursos y talleres. Y también vienen otras porque los ven o se los recomiendan, y les interesa para su propio crecimiento personal.

“El problema de la soledad, la incomprensión, la incomunicación… está en la mitad de las llamadas que recibimos. Eso no ha cambiado con la crisis”

 

SD: Ahora con la crisis, ¿habéis notado un aumento de llamadas pidiendo ayuda? ¿Qué problema es el más frecuente?

MT: Sí que se ha notado la crisis, y es verdad que hay llamadas que cuentan que si están en paro, que si no pueden pagar la hipoteca… Todos te dicen “llamo porque me siento mal” pero si rascas un poco más adentro, el problema de fondo de siempre es el mismo: la soledad, la incomprensión, la incomunicación. Esto no ha cambiado con la crisis. Ese problema está en la mitad de las llamadas que recibimos.

IE: También nos llegan muchísimos problemas de relaciones, relaciones con la familia, con la pareja, los amigos… La incomunicación es un problema que tiene mucha gente, no saber cómo interactuar, cómo llegar a los demás. Eso hace que muchos se sientan solos. No hay peor soledad que la que uno siente aún estando rodeado de gente. Para eso tenemos el programa ‘Entre amigos’.

 

SD: Los voluntarios que atienden las llamadas ¿dan consejo?

 

Los teléfonos se atienden las 24 horas del día

Los teléfonos se atienden las 24 horas del día

MT: No, porque dar consejo al fin y al cabo es decir lo que uno debería hacer y ¿quiénes somos nosotros para decirle a alguien lo que tiene que hacer? La verdadera ayuda es la que la persona puede darse a sí misma. Lo que hacemos es echarle una mano para que explore sus capacidades, que tiene escondidas. Yo digo que lo que hacemos es ayudarle a que encuentre su caja de herramientas para que él mismo arregle sus goteras.

 

SD: ¿Qué es lo más gratificante para los voluntarios?

MT: Sobre todo cuando ve que la persona está respondiendo bien, que ha visto en esa llamada algo a lo que agarrarse, una pequeña luz en su oscuridad. Que nos llamen varias veces es un buen síntoma. Cuando el orientador percibe que se ha comprometido a salir del túnel es muy gratificante.

 

SD: ¿Cuál es el perfil medio de las personas que llaman pidiendo ayuda?

MT: El perfil suele ser una persona de entre 35 y 45 años, y la mayoría mujeres. Tres de cada cuatro llamadas son de mujeres. Parece que a los hombres les cuesta más abrirse, porque nos han educado así.

 

SD: ¿Cómo se financia El Teléfono de la Esperanza?¿Tenéis ayudas públicas?

MT: El Teléfono de la Esperanza es una entidad de voluntariado. La labor que realizamos es sobre todo gracias a los socios, con sus cuotas. Casi la mitad de nuestras necesidades las financiamos con eso. Y con los donativos de las personas que hacen nuestros cursos, que tienen un precio asequible. De ayudas públicas no tenemos casi nada ya por los recortes en las administraciones. En 2013 sólo el 15% de nuestro presupuesto vino por ayudas públicas cuando hace 5 años era el 45 ó 50 por ciento. Del Ayuntamiento obtenemos alguna ayuda porque saca varios programas. Y nos deja utilizar el Centro Cívico La Ranilla para algunas actividades.

IE: Además, un par de veces al año, organizamos un Mercadillo o ‘rastro’ para sacar también algunos fondos. Vendemos cosas muy bonitas. ¡Hay de todo!

 

Isabel y Miguel Ángel enseñan los productos que venden en su mercadillo para obtener fondos

Isabel y Miguel Ángel enseñan los productos que venden en su mercadillo para obtener fondos

 

SD: ¿En qué ciudades tenéis delegaciones?

MT: Pues estamos en 29 provincias, y en febrero serán 30 porque se inaugurará el Teléfono de la Esperanza de Bilbao. También estamos presente en 11 países de Iberoamérica y en Zurich y Oporto.

 

SD: Muy bien, pues muchas gracias a los dos y enhorabuena por vuestra labor.

MT/IE: Muchas gracias a vosotros. Aquí tenéis vuestra casa.

 

http://www.sevilladirecto.com/miguel-angel-terrero-en-el-telefono-de-la-esperanza-somos-una-especie-de-observatorio-de-lo-que-pasa-en-la-sociedad/

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