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La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"

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El Teléfono de León se forma en eneagrama

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“Debo, puedo  y quiero decir NO sin sentirme mal” (Concepción).

 
                Los días 29 y 30 de marzo se celebró el León el II Nivel del curso sobre el eneagrama, esa disciplina terapéutica que arrancando de nuestra propia neurosis quiere conducir a las personas al más profundo desarrollo psico-espiriritual, de la mano del psicoterapeuta Eduardo Lallana. El año anterior se había presentado los nueve tipos en el que están encuadradas todas las personas, sus rasgos característicos y durante varios meses se estuvo profundizando en cada una de las personalidades, que recordamos para todos nuestros internautas:

 
1º.- El Reformador. El perfeccionista.

 
2º.- El Ayudador. El altruista.

 
3º.- El buscador de status. El triunfador. El organizador.

 
4º.- El artista. El individualista. El romántico.

 
5º.- El pensador. El investigador. El observador.

 
6º.- El leal. El dubitativo.

 
7º.- El generalista. El entusiasta. El vividor.

 
8º.- El Jefe. El desafiador. El mandón.

 
9º.- El pacificador. El mediador.

 

Este blog a la salida del curso, en los mismos pasillos, lanzó a los participantes esta pregunta: ¿Qué te ha aportado  el eneagrama? Estas son sus respuestas muy resumidas:

 
•             Me ha dado un gran conocimiento de mi mismo
•             Me he visto lleno de miedos y de pesos, necesito soltarme el pelo. El eneagrama me ha ayudado a reconocerme.
•             Conocerme como soy y cómo actúo ha sido para mi de gran valía
•             Me ha jorobado descubrir mi ira, pero ahora sé de dónde viene. Quiero acogerme como soy. El eneagrama me ha dado serenidad.
•             Me ha ayudado a entenderme tal y como soy. Reconozco que descubrir mi propio orgullo detrás de mis acciones me ha dolido, pero ha sido necesario
•             Este fin de semana he logrado poner nombre a mi rabia acumulada. Necesito aceptarme tal y como soy.

 
•             Ha sido duro descubrir mi tipo, mis neurosis. Yo iba por la vida de fuerte, con una coraza para que no me hiciesen daño. Soy consciente de mis mecanismos de defensa. Estoy en proceso de aceptación
•             A mi el eneagrama me ha cabreado y me ha liberado al mismo tiempo. Hoy muchas veces me pregunto: ¿qué necesito?, en vez de estar solo pendiente de los demás.
•             El eneagrama me ha enseñado la siguiente máxima:  Debo, puedo  y quiero decir NO sin sentirme mal.
•             He descubierto unas partes de mi que tenía tapadas, que no quería descubrir. Me ha desnudado integralmente.
•             Me cuesta estar conmigo a solas, soy excesivamente  dependiente de lo que digan los demás; arrastro demasiados deberías
•             El eneagrama me ha ayudado a entrar en mi, de forma más serena, más relajada. Hasta la fecha me he querido poco, me he maltratado.
•             He encontrado una explicación a mis temores, a mis dudas, a mis vacilaciones, a mi necesidad de tanto cumplimiento del deber, a mis exigencias y perfeccionismos.
•             El eneagrama me ha descolocado. Me he visto tal y como soy, y esto ha sido muy fuerte para mi.
•             Me ha dado una  respuesta a muchos interrogantes que había en mi. No quiero exigirme tanto. Necesito perdonarme, acogerme.
•             Desde que lo conozco vivo mejor el día a día, vivo mejor conmigo misma y con los demás.
•             He comprendido mi pasividad, mi pereza, mi indolencia, mi miedo al conflicto… y mi urgencia a salir al ruedo de la vida, a pasar a la acción que me integra.
•             Toda mi vida me he adaptado a lo que los demás querían, me he fusionado en los otros y me olvidé de saber quién era. He vivido fuera de mi. Me acomodé a los demás para no sufrir y he pagado un duro precio. Ya no más.

 
•             He aprendido a ser más reflexiva, a quererme, a aceptarme, a perdonarme.
•             El eneagrama ha sido una herramienta valiosa, una descubrimiento, una cosmovisión de mi misma y de los demás. Al entenderme a mi misma he entendido mejor a los demás.
•             Tengo y quiero bajar de mi cabeza, estar más atenta a mis emociones y mi ser interior.
•             Me ha gustado poner las normas en mi vida, dar órdenes. Estoy llena de rabia. Quiero dejar atrás esta historia neurótica.
•             El eneagrama me ha ayudado a darme cuenta.

 
¡Hasta aquí las impresiones! Ahora quedan unos meses para trabajar los  subtipos de personalidad, los mecanismos de defensa, las líneas de desintegración y de integración de cada tipo, que las hay y muchas, y para cada uno la suyas.

¡Buen camino!

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