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La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como unas palabras bondadosas"

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Creciendo en inteligencia emocional desde León

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Foto de Creciendo en inteligencia emocional desde León

Inteligencia emocional

 

Era el día 7 de abril de 2014. Eran las 7 de la tarde y estoy en la Sede del Teléfono de la Esperanza en León.
Comienza mi primer copilotaje y no es un copilotaje cualquiera, es “INTELIGENCIA EMOCIONAL” (cómo ser emocionalmente inteligentes). Casi nada.
Me dirijo a la sala de Padre Isla; el salón va a estar ocupado por una reunión sobre Elaboración del Duelo, impartido por Centro de Humanización de la salud.
Tengo la certeza de que el acontecimiento es real y auténtico. Son muchos los pasos dados hasta llegar aquí, pero siento que estoy en el aquí y ahora.
A pesar de todo me siento tensa. Tengo un nudo en el estómago. Interiormente me digo: “no pasa nada”, “no estoy sola”, “puedo poner una excusa e irme”, “nadie me obliga a estar aquí”, “¿cómo estoy aquí si a mí gusta pasar desapercibida?”…
Precisamente por eso; porque nadie me presiona, porque no estoy sola y porque no pasa nada, voy a seguir. Voy a superar este reto y otros.
Voy a estar tranquila, serena y relajada, sabiendo que todo está bien y no hay por qué preocuparse. Voy a aprovechar las posibilidades de crecimiento personal que la vida me ofrece.
Y el primer día comienza la sesión en un ambiente cálido, agradable y de amistad. Hablamos de las normas.  Confidencialidad. Participación. Puntualidad.
Hablamos que cada uno con su actitud empobrece o enriquece al grupo y que cada uno trabaja principalmente para sí mismo.  Lo que hagas, para ti lo haces, lo que tú no hagas por ti, nadie lo hará. Y pasamos a la expresión de los sentimientos.
Y seguimos conociéndonos. “¿A qué te dedicas?, ¿con quién vives, ¿tienes familia?, ¿qué es lo que más te gusta?”.
La sesión fluye con normalidad. Quizá la relevancia que tiene esta primera sesión, está relacionada con esos sentimientos de incertidumbre y ansiedad, ligados al desconocimiento de lo que pueda suceder en una situación nueva y que, en una moderada intensidad, resulta sana y estimulante.
La guía del coordinador dice:
“Sin ansiedad no se aprende, con mucha, tampoco. Para investigar, para trabajar, es necesario retener o conservar, siempre en determinada proporción, esa angustia adolescente frente a lo desconocido” (Bleger, 1980)
He visto como cada semana se iba creando un clima de amistad, sincero, auténtico…
Con ello he ganado confianza.
Quiero dar las gracias a todo el  grupo de Inteligencia Emocional, (Nuria, M. Ángeles, Adela, Mª del Pilar, Conchi, Mariam, Paco, Pili, Nur y Marisa) porque gracias a ellos me reafirmo en que  sé que puedo  escuchar al otro, respetar  lo que tiene de diferente.
Hoy sé dar importancia al calor humano en el grupo; favorecer el diálogo en libertad, fomentar la sinceridad. Comprender que acerca de cada problema, no hay un solo punto de vista, además del nuestro hay otros que son diferentes; nadie posee toda la verdad.
No sólo hay que respetar los otros puntos de vista, sino que también hay que enriquecerse con los aportes de los otros. No encasillar al otro en un tipo fijo de ser y hacer; hay que creer en sus posibilidades y potencialidades. Estoy dispuesta a recibir algo nuevo, distinto.
Por supuesto, quiero dar las gracias a Valentín (el coordinador); por tu apoyo, tu paciencia, tu ausencia de barreras y de obstáculos; gracias por tu acogida. Yo conocía tu dirección en la orquesta, pero no puedo pasar por alto tu sensibilidad.
De corazón, gracias a todos. Cierto es que me habéis removido. ¡Y no pasa nada!
En cada contacto con el otro, no seré invisible; seré auténtica, profunda, real, sin máscaras, desprovista de armaduras.

Haz como el sol
No te aferres al pasado,
ni a los recuerdos tristes.
No abras la herida que ya cicatrizó.
No revivas los dolores y sufrimientos antiguos.
Lo que pasó, pasó...
De ahora en adelante,
pon tus fuerzas en construir una vida nueva,
orientada hacia lo alto, y camina de frente,
sin mirar atrás.
Haz como el sol que nace cada día, sin pensar en la noche que pasó.
Vamos, levántate...
porque la luz del sol está afuera.
Miguel de Unamuno

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