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Carta a los voluntarios del Presidente del Teléfono de la Esperanza

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Foto de Carta a los voluntarios del Presidente del Teléfono de la Esperanza

Queridos voluntari@s:

 

 

Os invito a todos a celebrar de forma muy especial el Día Internacional del Voluntariado. Como bien sabéis, los voluntarios sois “el alma del Teléfono de la Esperanza” y, al menos, una vez año, es de justicia agradecer y reconocer vuestra dedicación y trabajo.

 

Deseo que este Día del Voluntariado, como ya lo fue nuestro Congreso, sea una gran fiesta en cada uno de nuestros Centros. Sin duda, estos últimos años hemos vivido asociativamente momentos difíciles. Pero aquí y ahora es momento de celebrar  la dicha de pertenecer a esta gran Asociación y de formar parte de sus voluntariado.

 

Como ya os dije a los que participasteis en el Congreso tenemos muchas cosas que celebrar y quisiera recordaros algunas de ellas, tal y como ya hice en Oropesa del Mar:

 

Celebremos que un día Serafín Madrid tuvo la inspiración y el carisma necesarios para poner en marcha el Teléfono de la Esperanza. Nuestro fundador con su entrega y dedicación a los más pobres y excluidos sigue inspirándonos y alentándonos a servir cada día con más eficacia a los que sufren.

 

Celebremos que en los cuarenta y tres años de vida de ASITES los voluntarios y voluntarias del Teléfono de la Esperanza hemos ofrecido un gran servicio a la sociedad. No sé si somos conscientes, desde sus inicios el Teléfono de la Esperanza  ha atendido más de 4 millones de llamadas, trescientas mil de ellas con temática suicida; hemos recibido a más de 200.000 personas en entrevistas personales; y hemos organizado más de 13.000 cursos y talleres, con una participación de más de 300.000 personas.

 

Quisiera, pues, celebrar con todos vosotros, el generoso servicio ofrecido a la sociedad por todos los voluntarios del Teléfono de la Esperanza. Hemos dado vida y calor a hombres y mujeres en crisis, hemos promocionado la salud emocional y hemos sido un referente en la formación del voluntariado.  Tenemos razones para sentirnos orgullosos y recuperar, si es que alguna vez la perdimos, la autoestima asociativa.

 

Deseo celebrar muy especialmente en este día nuestra amistad. Los voluntarios y voluntarias del Telefono de la Esperanza nos sentimos profundamente unidos y entrelazados. Nos vinculan unos valores, nos hermana un proyecto común de servicio a los que sufren, compartimos el entusiasmo por ofrecer generosa y desinteresadamente nuestro tiempo y capacidades a los demás, especialmente, a los más necesitados. Hemos hecho, todos nosotros, de la escucha nuestra gran herramienta de servicio a la sociedad.

 

Pero si algo quisiera celebrar este día es la dicha de vivir. Se nos ha dado un gran don, la vida. Si algo nos significa a los voluntarios y voluntarias del Teléfono de la Esperanza es el amor por la vida. La queremos profunda y apasionadamente. La cuidamos  con esmero y la hacemos crecer y germin

 

Compartimos la convicción de que la vida merece la pena vivirla, pero no de cualquier forma. Estamos convencidos de que todo ser humano está llamado a vivirla con plenitud. Y trabajamos cada día para responder personalmente a esa llamada interior hacia la autorrealización y la felicidad

 

.Los voluntarios y voluntarias del Teléfono de la Esperanza aspiramos a ser personas en plenitud. Queremos una vida llena de sentido, de amor y capacidad de servicio.  El horizonte del ser humano,  más allá de los avatares que nos ofrece el caminar diario, es la felicidad. Me encanta repetirlo, nuestro destino común es la felicidad.

 

Este amor apasionado por una vida plena y feliz está presente en el corazón de cada voluntario. Este es nuestro mayor tesoro. Y gracias a él podemos ser generosos y   transmitir el amor a la vida a quien se cruza en nuestro camino, a quien llama a nuestros teléfonos, a quién toca la puerta de nuestros centros, a quien participa en nuestras actividades.

 

Nuestro mejor servicio a la sociedad, a los hombres y mujeres que sufren es comunicarles la Buena noticia de que la vida es un don que merece la pena de ser vivida intensa y apasionadamente.  Nuestra  misión consiste en invitar a las personas, un día tras otro, a encaminarse hacia la felicidad.  La esencia más genuina de cada voluntario y voluntaria del Teléfono de la Esperanza es situarse cada día “en línea con la vida” y trabajar sin descanso para situar “en línea con la vida” a los hombres y mujeres que llaman a nuestras puertas y teléfonos.

 

Quiero rendir, en este día tan especial, un homenaje a aquellas personas que desesperadas, cansadas, agotadas de vivir buscaron en el Telefono de la Esperanza aliento y razones para vivir. Os pido que cerréis los ojos y las pongáis cara, nombre, voz. Cada uno de nosotros guarda bellos recuerdos de personas heridas que acudieron a nuestras puertas pidiendo un rayo de luz y esperanza. Cerrar los ojos, visualizarlas, sentir su dolor dentro de vosotros.

 

Cuanto sufrimiento, cuanto sinsentido, cuanta tristeza, cuanta amargura, cuento desamor han escuchado nuestros corazones y nuestros teléfonos. Pongámosle rostro al dolor, sintamos al unísono de la gente caída y hundida.

 

Quiero celebrar con todos vosotros las vidas rotas que llamaron a nuestras puertas. Quiero celebrar nuestra capacidad de vibrar con esos corazones perdidos. Quiero celebrar nuestros millones de horas de escucha activa. Quiero celebrar las vidas que logramos salvar. Quiero celebrar, también, con dolor y esperanza, las heridas que no logramos curar y las vidas que no fuimos capaces de recuperar. Por eso os pido, en este día, un especial recuerdo:

 

Por el que camina aún descalzo.

Por el que ríe sin razones.

Por el que mira con vista cansada.

Por el que sana con dolor.

Por el que ama sin fin

Por el que angustiado llama a nuestros teléfonos.

Por el que roto acude a nuestros centros.

Por el que derrotado se inscribe en nuestros talleres.

Por el que aun dolorido quiere ser voluntario.

Por el que ama sin fin.

Por el que vive a pesar de todo.

Por todo aquel que está en línea con la vida.

 

Queridos amig@s os deseo a todos un feliz Día del Voluntario y os ánimo a seguir trabajando sin descanso en favor de la gente que sufre.

 

Un fuerte abrazo.                   

Juan Sánchez Porras.

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