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¿Cómo ayudar a una persona en estado de shock?

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El estado de shock se considera aquel estado en que una persona se encuentra tras vivir un suceso vital traumático: por ejemplo una catástrofe natural, la muerte de un ser querido, una agresión sexual, una vivencia horrorífica, etc… El estado de shock como tal solo perdura durante las primeras horas o días. Luego pasa a conocerse como estado de estrés agudo (2 días-4 semanas) y pasado un mes o más estrés postraumático (el cual ya requiere atención psicológica). Una persona en estado de shock puede resultar muy impactante y muchas veces no sabemos cómo tratarla, que decir o hacer para mejorar su estado. Podemos encontrarnos con una amiga a la que acaban de llamar del hospital para decirle que su madre acaba de fallecer en un accidente de tráfico y que tiene una crisis de ansiedad o que entra en estado de negación…O una persona que acaba de ser testigo de un atropello y visto como el cuerpo de uno de los conductores yace mutilado. ¿Que deberíamos hacer? Empecemos por el principio…

 

¿Cómo es un estado de shock?

 

El estado de shock se entiende como la primera fase de la reacción a un evento. Así pues la reacción humana puede comportar 3 fases:

 

  • Fase aguda (de impacto): dura minutos, horas o días. Es lo que se conoce como la respuesta de lucha o huida. Hay un aumento de la adrenalina, de la frecuencia cardíaca, se acelera la respiración, etc…Puede haber desorientación temporal, espacial o hacia las personas. Se experimenta ira, dolor, temor. Se interpreta como shock también la falta de reacción y la apatía. Así pues el shock ocurriría en esta fase.
  • Fase de reacción: aislamiento, culpa, temor a regresar al lugar de los ocurrido, tensión muscular pesadillas… Se produce cuando el hecho se ha asimilado y ya no se está en fase de shock.
  • Fase de reorientación: se integra lo vivido, se vuelven a hacer planes de futuro. El dolor persiste pero ya no es tan intenso.

 

¿Cómo reconocemos un estado de shock? Dentro de un estado de shock hay diferentes tipos de reacciones, dentro de las más comunes hay 2:

  • El shock emocional: la persona presentará embotamiento afectivo (dificultad para sentir cosas), problemas de concentración y memoria, desorganización e hipoactivación. Como si no reaccionara.
  • El estado agresivo: La persona puede sentirse incrédula o negar el hecho, hay rabia y gran activación, estrés y pueden aparecer sentimientos de culpa. Aquí se produce una reacción muy fuerte.

 

¿Cómo ayudar?

 

Esta demostrado que el apoyo psicológico precoz puede aliviar el estrés en gran medida y prevenir de problemas psicológicos en un futuro. Puede ayudar a evitar sentimientos de desesperanza e impotencia.

 

  • Al acercarnos siempre debemos presentarnos, preguntarle a la persona por su nombre (si es desconocida) y usar su nombre siempre que sea posible. Se debe analizar la situación, escuchando a la persona y recapitulando lo sucedido (cuando acudan los servicios de emergencia en el caso que fueran necesarios habrá que informarles).
  • Cubrir las necesidades básicas de la persona y proporcionar un entorno seguro: tratamiento de heridas (¡sólo si estamos capacitados y sabemos cómo!sino no tocar nada pues podemos hacer más mal que bien), colocar a la persona en un lugar seguro (solo si se la puede movilizar y no esta herida, si esta herida de gravedad puede ser mejor no tocarla), proveerla de alimentos y ropa (hay casos en los que no hay que tocar la ropa como son las quemaduras o dar agua como en el caso de personas con traumatismos en la cabeza). Es decir si son víctimas de un accidente de tráfico ir muy alerta, estas instrucciones son para casos más de malas noticias u observadores de sucesos traumáticos, las víctimas de accidentes con lesiones físicas pueden ser más delicadas y requerir atención medica urgente y primeros auxilios.
  • Hay que ser directo y activo pues la persona necesita instrucciones. Se debe mantener la calma.
  • Hay que intentar centrarse en el aquí y ahora e intentar que la persona afectada exprese los hechos y sus sentimientos.
  • Nunca transmitir falsas esperanzas, ser veraz y realista. No decir que un familiar esta bien si no lo sabemos.
  • Ayudar a buscar a los familiares para reunirlos. Especialmente importante en el caso de menores.
  • No dejar a la persona sola e informarle de que lo que le ocurre es “normal” dada la situación que vive.
  • Es importante que la persona no se haga dependiente del que le ayuda por ello hay que fomentar la autonomía y la autoestima, si es posible se les dará algo que hacer, una tarea para que se sientan útiles. (Por ejemplo dar agua a otras personas cuando estén mejor, etc…). También es importante que sea la propia persona la que participe en la toma de decisiones, que de su opinión y no decidamos nosotros por ella. Tenemos que intentar que la persona en estado de shock se recupere ligeramente y pueda abrazar una actitud activa y asuma responsabilidades en el proceso de recuperación.En relación con este último punto debemos tener en cuenta el vocabulario que usamos, se deben evitar las palabras del tipo víctima, trauma, o cualquier otra que insinúe pasividad y dependencia.
  • Se puede establecer contacto físico si la persona parece receptiva, de hecho puede ser muy beneficioso, pero no hacerlo en el caso de estados agresivos. Es importante darnos cuenta de si esto conforta a la persona o la incomoda, si la persona que nos encontramos es de otra cultura habrá que tener cuidado y respetar las normas en cuando al contacto físico (nosotros somos mucho más dados al contacto físico que otras culturas). Nunca dar palmaditas en la espalda ni similar, esto puede ser ofensivo.

 

Además hay unas pautas especificas adicionales para el estado agresivo: Por lo general es recomendable si la activación es muy alta no acercarse a la persona hasta que se calme pues cualquier estímulo puede desencadenar un episodio agresivo, informar de quien somos y de que hemos venido para ayudar, vigilar en todo momento los movimientos de la persona. Cuando se haya calmado un poco podemos intentar cierta aproximación si la persona esta receptiva, sino hay que darle espacio y tiempo. Hay que ir alerta con la postura corporal, la invasión del espacio personal y los movimientos bruscos pues pueden alterar más a la persona, así mismo evitar un contacto visual extremadamente directo o continuo pues la persona tenderá a malinterpretarlo como una amenaza por su elevado nivel de activación fisiológica. La persona que se acerque a ofrecer apoyo psicológico debe ser una persona que no este sufriendo ella misma un estado de ansiedad por la situación: Es decir debe estar emocionalmente estable para poder ayudar a los demás. Así mismo debe mantener una actitud de interés y escucha activa, con empatía, respeto y tolerancia, con paciencia y amabilidad y sin juzgar a la otra persona. Si no nos encontramos bien dejar esta tarea a otra persona y no intervenir pues podemos empeorar la situación. En el caso de que nos sobrepase la situación debemos derivar a un profesional: Hay psicólogos que acuden a emergencias y están entrenados. Si la persona tiene síntomas físicos recurrentes, menciona el suicidio, consume drogas o alcohol, o se hace daño a si misma o a los demás deberemos llamar y pedir ayuda. Esto son consejos para personas que no son profesionales, no debemos intentar excedernos, nuestra función será de apoyo y acompañamiento hasta que lleguen los servicios de emergencia. No debemos realizar nada que este fuera de nuestro alcance pues podemos arriesgar la salud de la persona. Solo intentaremos reconfortarla hasta que llegue la ayuda y si así nos lo indican y la persona quiere que sigamos con ella podemos continuar ofreciendo apoyo.

 

¿Y en los casos especiales?

 

Hay casos en los que hay que cuidar algunos detalles más, estos son los casos con personas que requieren de una intervención algo más específica. Por ejemplo los menores, las personas con discapacidad auditiva, etc… En los casos de menores es mejor que sea una persona allegada la que les explique lo sucedido, además los menores son más dados a la somatización. Las malas noticias las debe dar un familiar o personal cualificado. Se les debe dejar expresar sus emociones de miedo o rabia a través del juego, distraerlos. Debemos intentar que se sientan seguros. Las personas con discapacidad auditiva tendrán problemas para comunicarse y por ello debemos proporcionarles papel y lápiz si es necesario, cuidar nuestra comunicación no verbal, la entonación, etc… Debemos llevarles a un lugar con poco ruido y ser claros en nuestras frases. Debemos situarnos enfrente de la persona al hablarles. A las personas con discapacidad física debemos colocarlas en lugares con buena accesibilidad a los servicios que necesiten y hablarles a ellos y no a los acompañantes. Intentaremos hablarles a su misma altura. En el caso de ceguera nos podemos encontrar con una reacción más lenta de la persona, es muy importante tranquilizar a través del contacto físico y la palabra. Es muy importante situarlos evitando cualquier peligro. En el caso de personas mayores debemos contemplar una posible desorientación.

 

 

Elisabeth Rigo

 

http://www.medciencia.com/como-ayudar-a-una-persona-en-estado-de-shock/?utm_content=buffere61f9&utm_medium=social&utm_source=facebook.com&utm_campaign=buffer

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