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Testimonio sobre el curso "Crecimiento Personal"

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Algunos ángeles no tienen alas, y aún así, cumplen con su tarea de forma impecable


 

El pasado fin de semana, del 5 al 8 de marzo tuve la gran suerte, y el privilegio, de asistir al segundo de los cursos de preparación para agentes “Crecimiento Personal“, impartido por la Psicóloga y miembro decano del Teléfono de la Esperanza en Murcia, María Guerrero.

 

En cuanto a la parte teórica, personalmente a mí, no me aportó demasiadas novedades pues todo lo relativo a objetivos, mapas, reencuadres, creencias, empatía, calibración, etc., son temas que por mi reciente formación en Coaching y PNL me resultaron muy familiares, y los tengo bastante integrados en mi día a día, al menos a nivel teórico.

 

Dicho esto, el curso en líneas generales me pareció sobresaliente.

 

Los dos primeros días, quizás demasiado teórico, y teniendo en cuenta que venía de trabajar, me costó mantener la atención con la intensidad que hubiera querido, y acabé ambas jornadas bastante cansado y hasta aturdido.

 

El sábado y el domingo, ya fueron muy diferentes.

 

Para mí, ahí empezó realmente el festival.

 

Todo se tornó más sentido, más entrañable, vivencial. Vaya!, que la cosas me empezaron a tocar lo sensible, lo blando, lo profundo, y pasé de pensar con la cabeza primero, a sentir con las tripas después y finalmente a amar con el corazón.

 

Y sobre todas las dinámicas, dos, que me conmovieron profundamente.

 

La primera, el triángulo dramático de Karpman, y la segunda, el ritual casi místico de cauterización del dolor, afrontando el perdón.

 

Aunque me había resistido hasta ese momento, por fin, me permití expresar todos mis sentimientos de dolor, gratitud, regocijo, sanación y gracia, en forma de lágrimas, que surtieron de mis ojos, y que fueron balsámicas en la curación de viejas heridas, aún abiertas.

 

El clima y climax creado, tanto por María como por los coordinadores, fue de una fuerza y potencia tal, que era inútil intentar resistirse o mirar para otro lado.

 

Yo lo viví como un acto mágico, de renacimiento, y a la vez de comunión con el resto de mis compañer@s, que creo que no olvidaré nunca, a pesar de mi mala memoria, porque más que mi cerebro, creo que quedó registrado, en cada célula mi cuerpo.

 

 

Si tengo que hablar de María, ahí el tiempo se detiene, y como se suele decir, las palabras se quedan cortas, no alcanzan, son escasas, insuficientes, pero aún así, intentaré acercarme todo lo que sea capaz.

 

A veces la sentí como una guía, otras como una madre protectora, otras como una sacerdotisa oficiante, emocionante rapsoda, mujer de fuerza arrolladora, o simplemente ser humano excepcional, y siempre, como un referente a admirar y a modelar.

 

En esos cuatro días, he recibido por su parte, tanto amor, tanta sabiduría y alegría de vivir, que estoy seguro que se ha sembrado una semilla que germinará y dará sabrosos frutos más pronto que tarde, que espero saber compartir, como es su deseo.

 

En su caso se cumple a rajatabla, aquello de que la mensajera es el mensaje mismo.

 

Porque cada vez que nos contaba algo, se podía ver claramente que brotaba directamente del corazón, y que no repetía simplemente lo que había visto escrito en un libro, sino que ella misma lo había experimentado en sus propias carnes.

 

Las lecciones de vida, que ha compartido, con una tranquilidad y humildad pasmosas, han sido otro aspecto más, que ha contribuido a que yo, y por lo que pude escuchar, el resto de mis compañer@s, tuviera la sensación de que el hecho de que fuera María la que nos había tocado como ponente del curso, había sido un regalo, que difícilmente olvidaremos, y que nos acompañará por el resto de nuestra vida.

 

 

Por todo lo dicho y por lo omitido, gracias María, por mostrarnos el camino, que ya, cada uno de nosotros, tendrá que recorrer y transitar por su cuenta.

 

Gracias a tod@s y cada uno de l@s coordinador@s, por vuestra entrega y acompañamiento.

 

Gracias a Fátima, porque con su fe y trabajo diario, nos hace creer que nada es imposible.

 

 

Y como no, gracias a tod@s mis compañer@s por su canción de cumpleaños feliz, y por, una vez más, haberme hecho sentir como en familia. Os quiero.

 

 

Un fuerte abrazo para tod@s y hasta siempre, la aventura continúa !!!

 

 

 

 

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