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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

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El Teléfono de la Esperanza busca voluntarios en Palencia

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Foto de El Teléfono de la Esperanza busca voluntarios en Palencia
‘Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos’. Este es el lema que guía la labor de los voluntarios del Teléfono de la Esperanza, una entidad de voluntariado pionera en la promoción de la salud emocional y, especialmente, de las personas en situación de crisis individual, familiar o psicosocial.
 
 
La actividad del Teléfono de la Esperanza de Palencia cambia sustancialmente en los meses de julio y agosto, ya que, además de reducir su actividad porque entra a formar parte de un circuito regional con todas las provincias de Castilla y León, cambian su piso de la calle Francisco Reinoso por la terraza de una cafetería del parque del Salón. Allí desarrollan sus tertulias humanísticas, que este año llegan a su quinta edición bajo el tema ‘Escuchando las emociones de la gente joven’.
 
 
«Este año hemos recibido una subvención del Ayuntamiento de Palencia y hemos presentado un programa de prevención del suicidio en adolescentes, que, por lo general, son los que más se suicidan en España», explica Javier Hernández, delegado del Teléfono de la Esperanza en Palencia. «Los jóvenes viven las emociones con más intensidad que los adultos, ya que no están tan acostumbrados al amor o a las pérdidas por la falta de experiencia», agrega.
 
 
Las tertulias humanísticas comenzaron ayer con el tema del odio, que introdujo Javier Hernández, aunque cada una de las ocho sesiones programadas durante todos los jueves de julio y agosto (hasta el 20 de agosto) serán abordadas por una persona diferente. «Tratamos de generar un debate en el que cada participante exponga su punto de vista», señala Javier Hernández, quien anima a todos los palentinos a participar en esta actividad abierta al público.
 
 
Tras cinco años de mucho esfuerzo y perseverancia, un grupo de palentinos puso en marcha el 20 de marzo del pasado año el Teléfono de la Esperanza en Palencia, un servicio altruista que actualmente atienden una docena de voluntarios en un piso de la calle Francisco Reinoso. Desde el inicio de su actividad, hace poco más de un año y tres meses, se han atendido 822 llamadas, de las que 280 se han registrado en lo que va de año. Javier Hernández, delegado del Teléfono de la Esperanza en Palencia, asegura que si contaran con más voluntarios podrían ampliar el horario de servicio, que actualmente se presta los días laborables, de 20:00 a 22:00 horas. El resto de las horas del día, las llamadas que se realizan al 979 170 100 son desviadas a Valladolid, donde las atienden voluntarios de esa provincia.
 
 
Las personas mayores y los jóvenes, de ambos sexos, son los principales usuarios del servicio
 
 
«El balance que hacemos del primer año de servicio es positivo, pero contamos con pocos voluntarios, si tuviéramos más podríamos atender más llamadas», señala Javier Hernández. «Para que funcione cualquier teléfono de España se necesitan 40 voluntarios y nosotros somos doce personas, que también nos centramos en los cursos y talleres que impartimos, labores que nos restan voluntarios para que puedan atender el teléfono», agrega.
 
 
El Teléfono de la Esperanza de Palencia es un poco «atípico», según destaca su delegado, ya que, al contrario de lo que ocurre en otras provincias, la mayoría de los voluntarios son mujeres de entre 40 y 50 años que compaginan su trabajo con esta labor altruista. Para ello, antes tienen que recibir una formación específica que va en dos direcciones: por un lado, que les capacite para atender las llamadas que reciben y para escuchar al interlocutor y, por otro, para conocerse a sí mismos. «La filosofía del Teléfono de la Esperanza se basa en que si tú no sabes resolver tus problemas, ¿cómo vas a ayudar a los demás?», asegura Javier Hernández, quien apostilla que el boca-oreja es la mejor fórmula que han encontrado para captar voluntarios, «aunque también hay personas que hacen alguno de nuestros cursos y luego dan el paso hacia el voluntariado, pero lo que principalmente conseguimos es que repitan y hagan algún curso más», apostilla.
 
 
Soledad y amor
 
Las personas que más descuelgan el auricular en busca de una voz amiga y comprensiva al otro lado de la línea son mayores, de ambos sexos, que viven solos y cuya soledad cae como una losa sobre ellos. También destacan los adolescentes y jóvenes que recurren al Teléfono de la Esperanza por problemas de pareja y temas sentimentales. Estos últimos, además de dirigirse a los voluntarios a través de la línea telefónica, lo hacen escribiendo en la página que el Teléfono de la Esperanza tiene en Facebook o por correo electrónico. «Utilizan todas las vías, pero siempre les remitimos al teléfono para poder atenderles mejor y porque logramos una mayor empatía con ellos», indica Javier Hernández.
 
 
En el caso de los usuarios que se sienten solos, los voluntarios los remiten a los centros sociales o a otras entidades donde pueden establecer contactos con otras personas. «Palencia es una ciudad pequeña, pero cuenta con muchos lugares donde pueden acercarse a conocer gente», apunta el delegado del servicio en Palencia, quien señala que, cuando se trata de problemas de pareja, «generalmente nos dedicamos a escuchar a la persona que llama».
 
 
Un dato destacado de los que manejan los voluntarios del Teléfono de la Esperanza es que los usuarios son mayoritariamente del género femenino, de manera que por cada hombre que llama lo hacen tres mujeres. «Los hombres tienen que estar muy desesperados para llamar, esperan hasta el final, cuando ya no pueden más, mientras que las mujeres suelen ponerse en contacto con nosotros cuando le sobreviene el problema y todavía tienen dudas, son más previsoras», incide.
 
 
Ayuda psicológica
 
Además del apoyo que prestan en un primer momentos los voluntarios, el Teléfono de la Esperanza cuenta con una psicóloga que ayuda también de manera altruista en aquellos casos más necesarios. Para propiciarles atención psicológica, se tienen que cumplir tres premisas: que la persona que llama tenga la necesidad de hablar con un psicólogo, «que no psiquiatra, ya que en ese caso tendría que acudir a un médico», puntualiza Javier Hernández. Otro de los requisitos que se pide es que no esté en tratamiento con otro psicólogo y, por último, que no tenga recursos para pagar este servicio. «Generalmente, en la primera llamada no se les da cita con el psicólogo, vemos el problema e intentamos que recapacite. Es en la segunda llamada cuando ya lo hacemos, aunque desde que pusimos en marcha el Teléfono de la Esperanza solo se ha prestado atención psicológica a cuatro personas», apostilla.
 
 
En los meses de julio y agosto, el Teléfono de la Esperanza entra a formar parte del circuito de Castilla y León, atendiendo en alguna ocasión llamadas de toda la región.
 
 
 
 
 

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