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Aumentan los ingresos hospitalarios por trastornos mentales en España

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Foto de Aumentan los ingresos hospitalarios por trastornos mentales en España

Un 25% de los españoles ha padecido, padece o padecerá algún tipo de enfermedad mental.

 

Jerónimo Saiz, director de la Sociedad Española de Psiquiatría: "La crisis económica conduce a situaciones que perjudican la salud mental".

 

La estigmatización social afecta emocionalmente a las personas que sufren algún tipo de trastorno.

 

 

Los datos arrojados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que en 2015 un 9,7% de las estancias hospitalarias fueron causadas por trastornos mentales. Las cifras son positivas en comparación con el año 2000 (11,8%) pero negativas si se toman los registros de 2012 (9,3%). La investigación, que se recoge en la Encuesta de Morbilidad Hospitalaria publicada en 2016, muestra que la incidencia de los casos psiquiátricos ha aumentado en los últimos tres años. Las edades más afectadas son las comprendidas entre los 45 y los 50, tanto en hombres como en mujeres.

 

Hay quien achaca el crecimiento exponencial de este tipo de problemas a la crisis económica, pero según Jerónimo Saiz, jefe de servicio de psiquiatría en el Hospital Ramón y Cajal y portavoz de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental, es difícil afirmarlo con cierta base porque los datos no son concluyentes. "Es cierto que la crisis conduce a situaciones que deterioran la salud mental, como el desempleo, la pérdida del estatus económico y los desahucios. Sin embargo, tenemos la experiencia de hace unos años, cuando todo estaba bien y la patología psiquiátrica aumentó considerablemente", afirma Saiz.

 

En el caso de las bajas por depresión, destaca su disminución durante la crisis (los registros más bajos desde el año 2000 se dieron entre 2008 y 2012). La razón es que muchos empleados, por miedo a perder su puesto de trabajo, decidieron no manifestar la situación emocional que atravesaban, algo que, a su vez, generaba más frustración.

 

Otro hecho que también ha afectado a la calidad de los tratamientos y que ha podido influir en el aumento de los casos han sido los recortes sanitarios. "La salud mental padece una falta de recursos crónica: del gasto sanitario solo se invierte un 5%, y esto no guarda proporción con el grado de discapacidad que producen esta clase de trastornos, de casi un 12% del total". Si a esta carencia se le añaden recortes en el sistema, los servicios básicos se ven profundamente afectados.

 

Según el estudio del INE, la estancia media en centros públicos en 2015 es de 18,69 días; la de centros privados, donde se presupone que la carga de asistencias es menor, de 48,22.

 

Clasificación de los trastornos mentales.

 

Hay dos grandes grupos en los que se engloban las enfermedades mentales: las que tienen importancia por su gravedad y el grado de discapacidad que producen y las que no son tan graves pero sí tienen gran prevalencia. En el primer grupo se encuentran los trastornos psicóticos, el trastorno bipolar y otros trastornos de personalidad, como el obsesivo-compulsivo; en el segundo destacan la depresión, los trastornos de ansiedad y las adicciones, aunque cada grupo tiene sus matices y cada enfermedad sus ramificaciones y terminologías específicas.

 

Sainz considera que las primeras producen una mayor discapacidad porque aparecen en edades juveniles y luego tienden a requerir asistencia para toda la vida. "La esquizofrenia, por ejemplo, afecta a un 1% de la población mundial. A priori no parece mucho, pero como aparece entre los 15 y los 30 años y tiene muchas manifestaciones, la carga que supone para el sistema sanitario y para las familias de los afectados, en términos de discapacidad, es muy alto", señala.

 

Que las altas sanitarias sean tan bajas respecto a los ingresos en hospitales encuentra su razón de ser en la complejidad del tratamiento de esta clase de enfermedades. Muchas de ellas tienen una carga genética y hereditaria y solo llegan a manifestarse cuando hay un contexto en el que se dan una serie de factores que la desencadenan. Tanto el entorno físico como el educativo, social y cultural, combinado con otros elementos (la malnutrición, el consumo de tóxicos o la contaminación ambiental, por ejemplo), puede acabar desencadenando algún tipo de trastorno mental.

 

Estigmatización social.

 

Son un prototipo de estigma; algo injusto e irracionalOtro problema al que tienen que hacer frente las personas que padecen de enfermedades mentales es la estigmatización social. Según Sainz, "son un prototipo de estigma; es algo injusto e irracional. Se piensa que el enfermo mental está loco, que es el arquetipo de persona impredecible, violenta e incurable y en la mayoría de los casos esto no se corresponde en absoluto con la realidad". Estas valoraciones perjudican emocionalmente a cada individuo, que pierde progresivamente la autoestima, reduce su autoconfianza y elimina las posibles iniciativas que pueda tener, lo que lo eleva a un aislamiento social y restringe sus actividades.

 

En ese aspecto los medios de comunicación juegan un papel determinante: "No quiero decir que sean los causantes del estigma, pues son la caja de resonancia de lo que piensa la sociedad, pero resulta deprimente encontrarse que cuando hay un asesino como el del otro día [el caso de Pioz] se da por hecho que esta persona tiene una enfermedad mental". Esta clase de valoraciones promueven un rechazo generalizado hacia cualquier tipo de desequilibrio psicológico y confunden a la población. Algunas organizaciones, como la Asociación Mundial de Psiquiatría, las asociaciones de familiares de enfermos y la Confederación de Salud Mental Española, así como la Sociedad Española de Psiquiatría, buscan reducir estos prejuicios y demostrar que no están justificados.

 

El futuro de la salud mental en España es incierto. Las cifras aumentan (al menos un 25% de los españoles han padecido, padece o padecerá algún tipo de trastorno mental), los hospitales públicos no pueden permitirse cumplir con las condiciones óptimas para la recuperación completa y a la sociedad le cuesta aceptar a los enfermos sin mirarlos de reojo y con cierta inseguridad. "Hay que hacer grandes esfuerzos en prevención, en promoción de la salud mental, en investigación de tratamientos psicológicos y farmacológicos, en el conocimiento de las enfermedades y, sobre todo, en la reinserción de cada persona en la sociedad", concluye Saiz.



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