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Cuando existe la esperanza, todos los problemas son relativos

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Un laboratorio español para detectar tsunamis

El devastador tsunami que en 2004 causó más de 220.000 muertos en 12 países del Índico encendió las alarmas y despertó las dudas. ¿Puede detectarse un tsunami con anticipación para avisar a la población? ¿Es posible que se produzcan en España? En ambos casos, la respuesta es sí.

Precisamente con el objetivo de prever posibles tsunamis en la Península Ibérica y el norte de África, un equipo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaba de instalar en el Golfo de Cádiz un laboratorio submarino que puede detectarlos con antelación. Se llama GEOSTAR y ha comenzado a funcionar esta semana.

"El tsunami suele estar producido por la ruptura de una falla vertical, que se da en esa zona. Sin embargo, no todos son destructivos, algunos son de intensidad baja o media y apenas se sienten", explica Juanjo Dañobeitia, director de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC y principal investigador del proyecto.

El científico recuerda que en 1755 se produjo un gran terremoto en Lisboa, que provocó un gran maremoto y un incendió que causaron entre 60.000 y 100.000 muertos. "Llevamos años estudiando los movimientos sísmicos de esta zona y nuestra hipótesis es que terremotos con tal capacidad de destrucción se dan con poca frecuencia, pueden transcurrir más de 2.000 años hasta el siguiente. Pero sí pueden producirse otros más pequeños. Y para que se produzca un tsunami destructor tiene que haber un terremoto de una magnitud importante", afirma Dañobeitia.

Datos para estudiar el cambio climático

GEOSTAR es el primer laboratorio de estas características en Europa. La estación, que pesa tres toneladas y mide cinco metros de altura, dispone de varios sensores, como un sismómetro oceánico y un magnetófono. Y es que, además de detectar posibles tsunamis, la estación submarina recogerá y analizará datos sobre la salinidad y las variaciones de temperatura del agua que serán muy útiles para estudiar el cambio climático.

El laboratorio se encuentra a 60 millas del Cabo de San Vicente y a una profundidad de 3.300 metros, en un área de contacto entre las placas tectónicas de Eurasia y África. Se trata de una zona con actividad sísmica y de tsunamis. El CSIC prevé que el laboratorio recopile datos durante un año, que es el tiempo que suelen durar las baterías de litio de las que se alimenta.

Se trata de una gran iniciativa europea en la que participan 20 países. El proyecto consiste en desplegar laboratorios submarinos en diversos lugares del mundo: en el Ártico, el Canal de la Mancha, el Mediterráneo y el Mar Negro. Muchos de ellos dispondrán de energía y fibra óptica para transmitir datos. "El objetivo es que todas las estaciones estén conectadas. La información que podrán aportar será extraordinariamente importante para investigar fenómenos como el cambio climático, la biodiversidad o los riesgos geológicos", asegura el investigador.

Estos sistemas de prevención temprana son exportables a otros países en los que son frecuentes los tsunamis, como los del sureste asiático, lo que podría ayudar a salvar la vida de miles de personas.

Fuente: Teresa Guerrero, en www.elmundo.es

Imagen: CSIC

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